Esquema básico de componentes de la transmisión continua variable (CVT) explicados
Para entender cualquier avería de transmisión en un coche sin carnet, conviene tener claros los nombres y funciones de las piezas principales del sistema CVT (variador continuo). A diferencia de una caja de cambios tradicional, no hay marchas fijas: la relación de transmisión varía de forma continua según las revoluciones del motor, lo que explica por qué estos vehículos no tienen palanca de cambios ni embrague manual.
Polea motriz
Va conectada directamente al cigüeñal del motor. Está formada por dos mitades: una fija y otra móvil. Su diámetro efectivo cambia según la velocidad del motor, empujada por los rodillos centrífugos que se alojan en su interior.
Rodillos centrífugos
Pequeñas piezas cilíndricas (normalmente entre 6 y 8, según el modelo) que, por efecto de la fuerza centrífuga al aumentar las revoluciones del motor, se desplazan hacia el exterior y empujan la mitad móvil de la polea motriz, variando así la relación de transmisión de forma progresiva.
Correa de transmisión
Une la polea motriz con la polea conducida, transmitiendo la potencia del motor a las ruedas de forma continua, sin marchas escalonadas. Es la pieza que más mantenimiento visual requiere, ya que su desgaste se traduce directamente en pérdida de tracción.
Polea conducida y embrague centrífugo
La polea conducida ajusta su diámetro de forma inversa a la motriz: cuando una se abre, la otra se cierra, manteniendo siempre la correa tensada. El embrague centrífugo, integrado en este mismo conjunto, conecta la transmisión con las ruedas solo a partir de cierto régimen de revoluciones, lo que permite que el motor esté al ralentí sin que el vehículo avance, igual que haría un embrague manual al estar pisado.
Caja reductora y diferencial
Tras la polea conducida, la potencia pasa por una caja reductora que ajusta la relación final de transmisión antes de llegar a las ruedas motrices a través del diferencial, que permite que las dos ruedas giren a velocidades distintas en las curvas.
Cómo se relacionan estos componentes con las averías más comunes
La mayoría de problemas de transmisión en estos vehículos proceden de solo tres puntos: una correa desgastada (pérdida de tracción o patinaje), unos rodillos ovalados (vibración y pérdida de velocidad punta), o un muelle de compresión debilitado dentro de la polea conducida (dificultad para mantener la tensión de la correa en marcha). Conocer estos nombres ayuda a entender exactamente qué te está diciendo el mecánico cuando te explique el diagnóstico.
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